foto ensayo

Fragmentos de un todo

por sylviagusan

Uniendo instantes fotografiados por varies autores, sylviagusan encuentra consolación y esperanza en nuestra abundante capacidad de conexión y creación, a pesar del distanciamiento social en medio de una pandemia

El doctor en Neuropsicología Richard Davidson afirma que la base de un cerebro sano es la bondad y que ésta se puede cultivar, y con ella todo lo que involucra: la conectividad, la empatía, la sociabilidad… Nuestra felicidad está directamente ligada a lo que les sucede a los demás, y no solamente a lo que nos sucede como individuos.

 

Llevamos ya cuatro meses de este cambio repentino que nos dio una bofetada en la cara. Nos desequilibró los primeros días, nos debilitó y nos hizo detenernos del todo. Nos obligó a ver hacia fuera y observarnos detenidamente en nuestro interior. ¿Cuántas veces no seguimos nuestra vida como un disco sin detenerse? Llega un momento en el que ya no le ponés atención a las canciones, simplemente suenan y suenan. ¡Con lo hermoso que es escuchar la letra, el bajo, los solos, tararear!

“Nos creíamos seres tan gigantes y nos escondimos como hormigas…”

Jorge Lozano H.

Este tiempo ha sido lleno de momentos de adaptación, las relaciones humanas están aprendiendo a relacionarse de nuevo, a potenciar las conexiones, cuando muchas veces la única forma de relacionarnos es por medio de la tecnología que genera relaciones más vacías.  En este contexto, es inevitable sentir curiosidad por cómo serán nuestras interacciones con los demás una vez podamos salir de nuevo de casa, con tranquilidad.  ¿Qué habremos aprendido de estos meses de meditación y aislamiento?

Para mí, la primera semana de Marzo fue agobiante. Pensaba en mi familia, tuve una necesidad inmensa de abrazarlos.  A pesar de todo, he tenido un proceso tranquilo, me gusta disfrutar de la soledad y de la introspección, pero claro está, hasta cierto punto. Fui un día a la vez, enfocándome en lo positivo. Pero no dejé de preguntarme, ¿cómo estarían los demás? Siendo personas sensibles y sociales, muchas veces no nos animamos a preguntar por no querer oír las respuestas.  Los primeros días no me animaba a preguntar a los demás cómo estaban ya que me daba miedo oír que mal, y si estaban mal, ¿qué podía hacer? ¿y si tienen algún síntoma? ¿y si perdieron sus trabajos? ¿y si? … pero de repente te das cuenta que para solucionar algo, tenés que ser capaz de enfrentar el problema.

 

Estos sentimientos de curiosidad y de querer encarar la situación me llevaron a la fotografía nuevamente como forma de interacción. Este ensayo fue una mezcla de 17 fotógrafes de diferentes nacionalidades y residencias (Costa Rica, España, Italia, Perú y Bélgica), que compartieron conmigo su mayor anhelo en estos tiempos de privacidad.  Quienes fotografiamos solemos bloquearnos mucho. Se supone que trabajamos la imagen y transformamos nuestros sentimientos en ella, pero muchas veces cuantos más sentimientos tenemos, menos podemos crear. Así, para algunes, este ejercicio significó obligarse, en el buen sentido de la palabra, a soltar y de alguna manera, respirar. A tener un propósito a corto plazo y volver a conectar.  Paralelamente, por medio de redes sociales, hice una encuesta preguntando qué era lo que más extrañaban las personas en los inicios de la pandemia, y qué sería “eso” que harían al volver a la “normalidad”. Las respuestas fueron varias, pero en general, muy consistentes: salir sin miedo, socializar, visitar a las madres, viajar, disfrutar de la naturaleza, ver a los abuelos, los amigos, ir al bar, el mar…  ¡Abrazar! Otras respuestas fueron de soledad, o simplemente, de incertidumbre. Compartí las respuestas con les autores de las fotos, para que nos sintiéramos cerca de personas desconocidas y comprendiéramos que no estábamos soles.  Y creo que así lo sentimos.

 

Somos seres sociales, dependemos de los demás. Quiero seguir pensando y sintiendo así.  Aunque nos cambien las pautas, aunque nos impongan nuevas formas de vida e interacción, creo en la bondad de las personas, creo en que saldremos a flote con enseñanzas positivas, que seremos conscientes de que podemos detener este individualismo en el cual nos hemos estado adentrando profundamente, para volver a surgir en nuestra verdadera naturaleza: una vida en colectivo.

Echo de menos el mar. Barcelona, España. Albert Masias.
Echo de menos el mar. Barcelona, España. Albert Masias.

CRÉDITOS

Fotografías

D. López, N. Pietro, S. Gutiérrez, A. Masís, G. Caruso, S. Puppini, D. Linares, D. Solis, F. Hernández, A. Ríos, P. Mora, I. Sanczewski, M. López, P. Franceschi, A. García, C. Arroyo, X. Aragonés.

 

Texto

sylviagusan

 

2020. Costa Rica

 

Publicado en Julio, 2020

Volumen 3 , Número 4

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VOLUMEN 3. RECONECTAR

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